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martes, 10 de febrero de 2015

Transmisión 5: Quinta enseñanza sobre el Trabajo Interior.


   El Sol ha activado frecuencias de despertar a través de estos escritos; un despertar que requiere de vuestra decisión y esfuerzo, como se ha explicado.  El Plan de vuestras vidas os lleva por caminos de aprendizajes que muchas veces requieren de áspero encuentro con situaciones de dificultad, pero sabéis ya que estos procesos de dificultad y dolor son necesarios también en el camino evolutivo.  Vuestras almas humanas adquieren Luz a través de la comprensión resultante que generan las fricciones de la vida material.  Quienes mejor conocen estos conceptos, quienes con certeza los llevan por la vida son aquellos que, además de tener ya en sus archivos álmicos la esencia de estos entendimientos, se han abocado al estudio de los temas trascendentales de la vida.

El “estudio” es, en quinto lugar (no ya en orden de importancia, sino de transmisión) el aspecto que debe ser considerado como de fundamental importancia para el peregrino.
  
            Entenderemos por estudio, no solo la lectura de textos sagrados o que consideráis de gran valor, sino todo aquello que os sirve de punto de partida para vuestras propias reflexiones.  No solo la lectura es estudio; la observación cotidiana de algún aspecto de la vida se vuelve “estudio” cuando existe un espíritu de libre investigador.  El verdadero “estudiante” se abre a la investigación sin aferrarse a conocimientos prestados, y aunque tomándolos a estos con respeto y reflexión, espera ‘descubrir por sí mismo’, hallar sus propias comprobaciones, sin esperar ser aceptado por los demás, si fuese que el resultado provisorio de su estudio fuese diferente u opuesto al del resto.

            El estudio es el libre espíritu de investigación del buscador, y el “desapego” es condición esencial para no aferrarse a ideas que producirían un estancamiento en el fluir del arroyo de la comprensión.

            Si observáis veréis que, a la luz de las demás transmisiones, el tema del estudio está estrechamente relacionado con los demás surgidos en las anteriores transmisiones: ‘la autoobservación’, ‘la clarificación de conceptos’, ‘la armonía’ y ‘la meditación’.

            El estudio es un nexo de conexión entre esos aspectos, pero volvemos a aclarar: no el estudio condicionado, basado en doctrinas firmes o inamovibles, sino un estudio serio, comprometido y libre de “ismos” en la mente del buscador.

            Sí es lícito para el estudiante la comparación de los “ismos” para el desarrollo de la necesaria SÍNTESIS que debe hallar su mente, pero no debe aferrarse a ninguno de estos, si es que quiere ir más allá…., y más allá deberá ir, si es que busca la verdad…

            La SÍNTESIS es un  aspecto que el alma en el hombre busca realizar, y es por ello que por diversos caminos el hombre es llevado, impulsado por el Plan de su Alma, la cual busca una SÍNTESIS, una síntesis vital de COMPRENSIÓN.

            Si reflexionáis, podréis ver, o transferir el concepto de “estudiante”, ya no referido a la persona humana, sino al alma.  ¿Quién es el verdadero ‘estudiante’…después de todo…?
            “El alma humana”, que transmigrando de cuerpo en cuerpo, de mente a mente, de cultura a cultura, busca su “alimento”: la Sabiduría.  Esta Sabiduría puede ser definida como “síntesis de comprensión”, y esta síntesis sólo es posible de alcanzar con la vivencia de muchas experiencias, de las más diversas y opuestas cualidades y características.  Al pasar el alma, una y otra vez por esas experiencias de vida en la materia (reencarnaciones), va encontrando una síntesis de comprensión y lo que antes era un “capullo” aún cerrado, se convierte en una bella flor con sus pétalos abiertos; cada pétalo es como un rayo de luz de conciencia desplegado.
            El conjunto del proceso  de este desarrollo álmico puede ser entendido como el camino que va de la oscuridad a la luz, del sueño al despertar, de la ignorancia a la sabiduría.

            El verdadero estudiante es, entonces, un atributo o aspecto interno en cada ser humano, propio del alma humana peregrinante.  Visto de esta manera: todos somos ‘estudiantes’ bajo el Sol, peregrinando por una Tierra que ofrece las lecciones para el aprendizaje.

            Si a este concepto se une el vuelco consciente al estudio, tanto mejor será, porque significa esto que ese impulso oculto en todo hombre que impele al aprendizaje, ese impulso siempre presente del alma, habrá sido transferido a la personalidad humana.  Esto por sí mismo, es signo de integración y progreso.

            Emprended el camino del verdadero estudiante.

PAZ SOLAR


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